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El pasado 3 de abril nos levantamos con la noticia de que la inflación interanual de España en marzo alcanzaba el 9,8%, el dato más elevado desde mediados de los '80. Este dato supera con creces las tasas alcanzadas por países como Francia y Portugal, que están en torno al 5,5%, o Alemania e Italia que rondan el 7%.

 
 
Esta subida de precios afecta, y mucho, al bolsillo del consumidor pues, con la misma renta debe asumir que, por término medio, debe pagar casi un 10% más por la cesta de la compra.
Mucha culpa de esta subida la tienen, entre otros, los precios de las diferentes fuentes de energía, sobre todo los combustibles fósiles que están en valores hasta ahora no alcanzados. 
La subida del petróleo y el gas la sufrimos los consumidores finales en la factura de la gasolina y del gas y la electricidad. Pero además, los empresarios ven como sus costes aumentan debido al incremento de estos suministros y se ven abocados a la subida de los precios de los productos que venden.
Esta mañana, en las noticias, hablaban de una práctica que están siguiendo algunas marcas que se denomina REDUFLACIÓN.
¿Qué es la reduflación?
Para definirla, tomo prestada la siguiente explicación que se da desde la web de Eroskihttps://consumer.es:
"El término reduflación procede de la palabra inglesa shrinkflation, un acrónimo de shrink, reducción, y flation, inflación. La reduflación es, en realidad, una inflación encubierta. Se produce en momentos muy puntuales como respuesta de los fabricantes, ante una subida de las materias primas con las que elaboran sus productos o por el incremento de los costes de los procesos de manufactura." 
La definición anterior nos muestra claramente en qué consiste esta práctica que consistiría en reducir la cantidad, peso, unidades, etc... de un producto sin  modificar el precio. De esta manera, el consumidor no percibe la subida de precios, a no ser que controle el tiempo que le dura, por ejemplo, un bote de champú o una caja de cereales (si en cada uso, consume la misma cantidad).
Fuente: Imagen de DONT SELL MY ARTWORK AS IS en Pixabay 
 
En la web que antes enlazaba se explica muy bien este fenómeno y cómo no es una práctica novedosa, sino que, determinados autores, la sitúan en los años 70 e incluso en los años siguientes a la 2º Guerra Mundial.
 
Como podemos leer en el siguiente artículo de El País, la reduflación aun siendo una práctica algo "engañosa", no es ilegal. 
 

La OCU ha investigado cómo determinadas empresas han puesto en práctica este "mecanismo". 

Organización de Consumidores y Usuarios (OCUha detectado varios casos. De los casi 240 productos estudiados en octubre para el control de los precios, un 7% habían reducido la cantidad o su tamaño. Entre las empresas que lo pusieron en práctica están: Pescanova, Danone, Gallo, Cola-Cao, Tulipán, así como en Revilla y Campofrío. Ponen un ejemplo muy claro: en un envase de chorizo redujeron la cantidad en 10 gramos, manteniendo el precio en 1 euro.